a cantante de origen dominicana y residente en Italia, Yendry convierte su historia personal, sus raíces en Herrera y el recorrido que la llevó a crecer en Italia y establecerse en Los Ángeles en el eje de Como Agua, su primer álbum, un proyecto que define como un manifiesto de identidad, adaptación y sanación.
En una entrevista concedida a N Digital, la artista explicó que el título del disco representa su manera de entender la vida y, especialmente, su experiencia como inmigrante.
“El agua se parece mucho a los inmigrantes, porque cambia de forma constantemente, se adapta mucho al contexto y también siento que es muy resiliente”, expresó Yendry.
La cantante considera que, al igual que el agua puede moldear una roca, las personas también son capaces de transformarse a partir de las experiencias que atraviesan. Por eso quiso que su primera producción reuniera las distintas partes de su historia.
MYendry nació en Santo Domingo, específicamente en Herrera, creció en Italia y actualmente vive en Los Ángeles, una trayectoria que le ha permitido incorporar diferentes influencias culturales y musicales a su propuesta.
“Quería que mi primer álbum fuera como un resultado de todo lo que soy y todas mis partes”, manifestó.
Un álbum nacido de la sanación
Como Agua surgió además de un período complicado en su vida. Antes de pensar en un título o en un concepto definitivo, Yendry entró al estudio con la necesidad de escribir sobre situaciones que necesitaba enfrentar.
De ese proceso nacieron canciones como Mentira, Espejo, Mala Mía y Paloma, temas que abordan diferentes conflictos personales.
“Este fue mi álbum de sanación después de un momento bastante heavy en mi vida”, contó.
El concepto del disco terminó apareciendo de manera orgánica. Cuando las canciones estuvieron listas, la artista descubrió que el agua era un elemento recurrente en ellas y que, además, representaba el momento que estaba viviendo.
Así nació Como Agua, como una manera de simbolizar el aprendizaje de fluir.
“Mentira”, una conversación con el síndrome del impostor
Uno de los temas que destaca dentro del proyecto es Mentira, canción en la que Yendry aborda una batalla interna relacionada con la dificultad de reconocer sus propios logros.
La artista confesó que en ocasiones cuestiona si realmente merece aquello que ha conseguido y que ha tenido que enfrentarse al síndrome del impostor.
“A veces me cuesta reconocerlo y siempre tengo el síndrome del impostor que me dice que esas son mentiras, que yo no merezco quizá algo o que no he trabajado lo suficiente para obtener algo”, explicó.
Sin embargo, decidió abordar ese sentimiento desde una canción dinámica y divertida, con sonidos inspirados en el pop de los años 2000, la música con la que creció.
“A mí no me gusta tomarme mucho en serio y esta canción es bastante bailable, pop y tiene muchos sonidos de los años 2000”, señaló.
La niña de Herrera que soñó con hacer un álbum
Para Yendry, la realización de Como Agua también representa cumplir un sueño que alguna vez parecía distante. La artista recuerda a aquella niña que nació en Herrera, cerca del Play, en la calle 2, y que posteriormente se mudó a Italia.
“Si le hubiera dicho a la Yendry que nació en Herrera, una niña que nació en Herrera, cerca del Play, en la calle 2, y que se mudó en los campos de Italia, que hoy hubiera podido hacer un álbum, creo que no me lo creería”, expresó.
Aunque reconoce que todavía está construyendo su carrera, se siente orgullosa del camino recorrido.
“No es que ya llegué a ningún lado, porque estoy construyendo, pero me siento muy bien con lo que tengo ahora y estoy súper orgullosa de la música que estoy haciendo”, afirmó.
Una artista que escribe desde lo cotidiano
La cotidianidad también ocupa un espacio importante en su proceso creativo. Yendry explica que suele observar situaciones, objetos y experiencias de todos los días para convertirlos en canciones.
Por eso, elementos como los espejos o las notas aparecen en sus composiciones sin que necesariamente hayan sido concebidos como parte de un concepto previo. “Me inspiro mucho en la vida de todos los días para escribir”, dijo.
Su relación con el español también es parte de esa identidad. Al haber crecido fuera de República Dominicana, reconoce que su idioma está profundamente marcado por el entorno familiar.
“Yo nunca he ido a la escuela en Santo Domingo, mi español es mucho más como de familia. Eso es lo que yo he aprendido”, explicó.
La artista tampoco quiso sobreproducir o refinar excesivamente las canciones. Su intención fue conservar la naturalidad del proceso creativo y permitir que las ideas surgieran sin demasiadas restricciones.
Además, reconoce una fuerte influencia visual en su manera de escribir.
“Mientras estoy escribiendo yo tengo muchas imágenes en la cabeza, entonces es un poquito como una movie para mí escribir”, comentó.
Herrera sigue siendo parte de ella
Aunque su vida transcurrió posteriormente entre Italia y Estados Unidos, Yendry mantiene un vínculo especial con Herrera, donde todavía viven familiares.
La cantante cuenta que tiene dos tías mellizas que tuvieron un salón en el barrio, un tío barbero y numerosos primos. Su conexión con el sector se hizo todavía más significativa cuando regresó sola como adulta, alrededor de los 20 años.
Durante esa visita se encontró con personas que conocieron a su madre y que la reconocían por el parecido físico. Esas conversaciones le permitieron conocer historias de la vida que su progenitora había dejado atrás.
“Me hicieron participar de ese pasado que mi mamá tuvo que dejar”, recordó. Desde entonces, regresar a Herrera tiene para ella un significado especial. “Siento que tengo un bond con Herrera”, manifestó.
Incluso después de que sus tías dejaron de vivir allí, Yendry continúa visitando el barrio y lugares como el Play, porque siente que permanecer en esos espacios le permite conectarse con la historia de su familia.
“Estar en los lugares donde se han vivido cosas, sobre todo donde mi mamá ha vivido su infancia, no sé, me da algo. Entonces yo siempre vuelvo”, expresó.
Con Como Agua, Yendry no solo presenta su primer álbum. También abre una ventana hacia las distintas geografías y experiencias que han construido su identidad: la niña de Herrera, la joven criada en Italia y la artista que hoy vive en Los Ángeles.
Todas esas versiones conviven en una producción que, más que buscar una definición única, apuesta por la transformación y por aprender a fluir.
