Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando el sistema generó una voz sintética que expresó “Te amo”. El dispositivo N1 registra señales neuronales relacionadas con la intención de hablar y las procesa para convertirlas en palabras, texto y sonidos.
Una característica particular del experimento es que la voz sintética busca recrear la que tenía el paciente antes del avance de la enfermedad, utilizando grabaciones previas para hacer la comunicación más personal y reconocible.
El avance forma parte del ensayo clínico VOICE, que estudia el uso de interfaces cerebro-computadora para recuperar capacidades de comunicación en personas con parálisis severa del habla, entre ellas pacientes con ELA, personas que han sufrido accidentes cerebrovasculares o que presentan lesiones de la médula espinal.
¿Cómo funciona?
La tecnología interpreta directamente determinados patrones de actividad cerebral asociados con el intento de formar palabras. El participante atraviesa un período de entrenamiento durante el cual intenta pronunciar distintas expresiones mientras el dispositivo registra las señales neuronales.
A medida que el sistema procesa estos patrones, aprende a relacionarlos con palabras específicas y mejora progresivamente la precisión con la que puede convertir la intención de hablar en texto o voz sintetizada, incluso cuando los músculos necesarios para el habla ya no responden adecuadamente.
Neuralink advierte que sus dispositivos continúan en fase de investigación y todavía no han sido aprobados para uso general por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ni por otras autoridades regulatorias.
La compañía también señala que los videos difundidos recogen experiencias individuales de participantes voluntarios en sus ensayos clínicos, por lo que no necesariamente representan los resultados de todos los pacientes ni permiten anticipar el desempeño futuro de la tecnología.
