En América Latina y el Caribe 1 de cada 2 personas trabajadoras (50%) laboran en la economía informal, y los informales tienen entre 3 y 4 veces más probabilidades de ser pobres que quienes tienen un empleo formal, el dato lo ofrece la Organización Internacional del Trabajo, a propósito del reciente lanzamiento la «Estrategia de Formalización para América Latina y el Caribe (2024-2030)».
La OIT explica que esta realidad, de que el 50% de los trabajadores en la región pertenezca al mercado informal, es un problema estructural, multidimensional y persistente, que afecta principalmente a determinados grupos poblacionales, como mujeres, jóvenes, personas que pertenecen a determinados grupos étnicos y migrantes.
También señala que afecta más a las personas menos educadas, a las que trabajan en actividades agropecuarias de bajo valor añadido, a trabajadores pobres, a las empresas de menor tamaño, a trabajadores independientes, a personas en nuevas formas de empleo, tanto en zonas rurales como urbanas.
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Las estadísticas a nivel mundial señalan que las últimas cifras muestran que la informalidad se incrementó durante la recuperación de la pandemia en todos los países de la región y que en 2022, los países con menor informalidad fueron Chile y Uruguay (24%), mientras que en otros países supera el 70%.
