Una potente tormenta invernal histórica que ha azotado gran parte de Estados Unidos ha dejado al menos 30 muertos, provocado apagones masivos y temperaturas bajo cero mientras millones de residentes enfrentan otra noche de frío extremo y cortes de electricidad en varios estados afectados. Las nevadas y la lluvia helada han paralizado el tráfico y generado condiciones peligrosas de vida cotidiana en regiones del Sur, Centro y Noreste del país.
El temporal ha generado caos en el transporte aéreo, con miles de vuelos cancelados o retrasados en los principales aeropuertos del país, marcando una de las jornadas más disruptivas desde la pandemia, y ha obligado a cerrar escuelas y carreteras en numerosas jurisdicciones ante el riesgo de hielo y poca visibilidad. Autoridades han llamado a la población a limitar viajes y quedarse en casa mientras continúan los esfuerzos de recuperación.
El Servicio Meteorológico Nacional y agencias de emergencia advierten que el frío extremo y las condiciones invernales peligrosas continuarán varios días, con pronósticos de nuevas olas de aire ártico que podrían agravar los efectos del temporal y complicar la restauración de servicios básicos en comunidades ya debilitadas por la tormenta.

