Este tres de febrero del 2026 se cumple exactamente un mes desde que el expresidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados durante una operación militar liderada por Estados Unidos y trasladados a Nueva York para enfrentar cargos judiciales en una corte federal estadounidense. La captura, ocurrida el 3 de enero de 2026, marcó un antes y un después en la crisis política de Venezuela, y ha mantenido la atención internacional en torno a este caso.
Desde entonces, Maduro y Flores han permanecido bajo custodia federal en Brooklyn, donde enfrentan múltiples cargos, incluyendo conspiración para cometer narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas destructivas, acusaciones que ambos han negado en sus comparecencias iniciales en la corte.
Mientras tanto, en Venezuela se ha producido una profunda reconfiguración del poder político. La entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió la presidencia interina tras la captura, y su administración ha impulsado reformas significativas, como la aprobación de una ley de amnistía para presos políticos y cambios legales para abrir al sector privado la industria petrolera, antes monopolizada por PDVSA.
A nivel internacional, se han reanudado las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Venezuela con la reapertura de la misión estadounidense en Caracas, y se busca consolidar una estrategia para la estabilización, recuperación económica y transición política del país. Sin embargo, la situación sigue siendo incierta y compleja: sectores de la sociedad venezolana expresan tanto esperanza como temor ante estos cambios, mientras el proceso judicial de Maduro continúa desarrollándose en Estados Unidos.
