El reporte Global Economic Prospects, del Banco Mundial (BM), debe convertirse en un punto de referencia para la planificación económica de corto plazo de la República Dominicana, debido a que proyecta un menor crecimiento para América Latina y Estados Unidos, dos mercados estrechamente vinculados con la economía dominicana.
Aunque el país, según proyecciones de otros organismos internacionales, crecería casi el doble que la mayoría de las economías de la región, su dependencia comercial, financiera y turística de varias de esas naciones continúa siendo elevada.
La dependencia con Estados Unidos se refleja en que más del 80 % de las remesas que recibe la República Dominicana provienen de allí y más del 52 % de los turistas también llegan desde ese país. Además, de los 3,030,647 dominicanos residentes en el exterior, 2,539,893 viven en Estados Unidos.
Este nivel de integración económica hace que cualquier desaceleración de la economía estadounidense tenga un impacto directo sobre las remesas, el turismo, las exportaciones y la inversión extranjera que recibe la República Dominicana.
Además, el Banco Mundial señala que los riesgos para América Latina y el Caribe están asociados principalmente a mayores costos de financiamiento internacional, a elevados niveles de deuda pública en algunas economías, incertidumbre comercial,
presiones inflacionarias, fenómenos climáticos extremos, entre otros.
El organismo advierte que los mayores costos de endeudamiento pueden generar presión fiscal en regiones con niveles elevados de deuda, entre ellas América Latina y el Caribe.
En ese contexto, el BM proyecta un crecimiento para Estados Unidos de 2,2 % en el 2026; 2,1 % en el 2027 y 2,0 % en el 2028.
LA LEY 30-26 OFRECE RESPALDO, PERO NO ELIMINA LOS RIESGOS
Por esa razón, aun cuando el país aprobó la Ley 30-26 sobre Medidas Pro-Crecimiento Económico, Simplificación Fiscal y Mitigación de la Crisis Internacional, esta no garantiza una economía completamente blindada mientras persistan los conflictos bélicos internacionales, especialmente en Oriente Medio.
La legislación busca generar espacio fiscal para enfrentar el deterioro del entorno económico internacional, mantener subsidios estratégicos, como los combustibles, fortalecer la recaudación y simplificar el sistema tributario, sin recurrir a una reforma fiscal tradicional de amplio alcance. Sin embargo, la volatilidad del precio internacional del petróleo podría afectar la sostenibilidad de los subsidios.
EL PETRÓLEO SIGUE SIENDO LA PRINCIPAL VARIABLE DE RIESGO
El Gobierno dominicano fijó un umbral de referencia de US$95 por barril del petróleo Brent para mantener temporalmente estabilizados los precios de los combustibles. No obstante, el Banco Mundial proyecta un precio promedio de US$94 por barril, apenas un dólar por debajo del límite establecido por las autoridades para sostener esa política.
Además del menor crecimiento previsto para la mayoría de las economías, la decisión del Gobierno de congelar los combustibles depende de un margen extremadamente estrecho frente al comportamiento del mercado internacional.
Si el Brent supera el umbral de US$95 por barril, el propio Gobierno ha advertido que el subsidio dejaría de ser sostenible, lo que convierte al mercado petrolero en una de las variables externas con mayor capacidad para afectar la inflación, el poder adquisitivo de los hogares y las finanzas públicas del país.
VARIABLES QUE DETERMINARÁN EL COMPORTAMIENTO DE LA ECONOMÍA
Entre las variables independientes pueden identificarse el precio del petróleo Brent, el tipo de cambio, la inflación mundial y la tasa de referencia de la Reserva Federal (Fed).
Por su parte, las variables dependientes serían el monto destinado al subsidio de los combustibles, el precio interno de esos derivados y el comportamiento de la inflación en la República Dominicana.
LO QUE ADVIERTE EL BANCO MUNDIAL
El BM establece: “El conflicto ha generado enormes disrupciones en las exportaciones de energía y otros productos básicos procedentes de la región del Golfo, desencadenando fuertes alzas de precios. La previsión de referencia supone que la fase más aguda de las perturbaciones concluirá en julio, y que los volúmenes de embarques a través del estrecho de Ormuz se recuperarán en gran medida a finales de 2026. Sobre esta base, se proyecta que los precios anuales de los productos básicos suban un 22 % este año, con un precio promedio del petróleo Brent de US$94 por barril”.
Añade que el incremento de los precios de los productos básicos ha provocado un aumento generalizado de las presiones inflacionarias en todo el mundo.
“Al mismo tiempo, los niveles previstos de las tasas de interés oficiales en las principales economías avanzadas han aumentado, y los rendimientos de los bonos han seguido la misma tendencia. En este contexto, se espera que el crecimiento mundial se debilite hasta el 2,5 % este año, el ritmo más bajo desde 2020. La desaceleración prevista es impulsada por el menor crecimiento de las economías avanzadas y los mercados emergentes y economías en desarrollo dependientes de la energía importada, así como por el marcado debilitamiento de las exportaciones en las economías de Oriente Medio afectadas por el conflicto”, explicó.
