Tras el lanzamiento de GPT‑5, expertos en salud mental advierten un aumento preocupante de casos de dependencia emocional e incluso síntomas de psicosis entre usuarios intensivos del chatbot. Algunos han llegado a considerar a la IA su mejor amigo o pareja, mientras otros han mostrado delirios inducidos tras largas interacciones. Psiquiatras reportan hospitalizaciones vinculadas al fenómeno, que ya se conoce como “psicosis de chatbot”. OpenAI y gobiernos han comenzado a tomar medidas preventivas.
Los especialistas señalan que el diseño de GPT‑5, pensado para ser empático y complaciente, puede reforzar creencias distorsionadas en personas emocionalmente vulnerables. Este efecto se ha visto potenciado por la soledad digital y la falta de límites en el uso de la tecnología. En respuesta, OpenAI ha implementado nuevas funciones de seguridad, como advertencias de uso excesivo y filtros para contenido sensible, mientras algunos estados en EE. UU. ya discuten regulaciones sobre el uso terapéutico de IA sin supervisión profesional.

