La acumulación de desechos en las cañadas se ha convertido en un grave problema ambiental y de salud pública en varias comunidades de todo el país . Vecinos denuncian que diariamente se arrojan basura doméstica, plásticos, restos de comida y hasta escombros, lo que obstruye el paso del agua y genera malos olores.
La falta de conciencia ciudadana y la ausencia de un servicio eficiente de recolección agravan la situación.
Las consecuencias ya son visibles: durante las lluvias provocadas por la tormenta Melissa las cañadas se desbordaron provocaron inundaciones que afectaron viviendas y calles. Además, la acumulación de basura se convirtió en foco de infección, atrayendo mosquitos y roedores que transmiten enfermedades como el dengue y la leptospirosis.
Expertos advierten que, si no se toman medidas urgentes, la contaminación seguirá afectando la salud de cientos de familias.
Las alcaldías han iniciado campañas de limpieza y sensibilización, pero aseguran que el cambio real depende también del compromiso ciudadano.
Se hace un llamado a no arrojar basura en las cañadas, promover el reciclaje y participar en jornadas comunitarias de limpieza. Cuidar estos espacios naturales es fundamental para prevenir desastres y garantizar un entorno más sano para todos.
