Israel y Hamás alcanzaron un acuerdo de cese al fuego que pone fin al prolongado conflicto en la Franja de Gaza, tras más de 15 meses de violencia. El pacto, mediado por Estados Unidos, Egipto y Qatar, incluye la liberación de rehenes israelíes a cambio de prisioneros palestinos, el retiro parcial de tropas israelíes y la entrada masiva de ayuda humanitaria al enclave.
En su primera fase, el acuerdo contempla la liberación de 33 rehenes —principalmente mujeres, niños y ancianos— por parte de Hamás, mientras Israel excarcelará a varios presos palestinos. Además, se abrirá el cruce de Rafah para permitir el ingreso de suministros vitales, combustible y asistencia médica. La comunidad internacional ha celebrado el pacto como un avance significativo hacia la estabilidad regional.
Sin embargo, el camino hacia una paz duradera aún enfrenta desafíos. Las fases siguientes del acuerdo, que incluyen el desarme de Hamás y la reconstrucción de Gaza, requieren nuevas negociaciones. Observadores internacionales advierten que la desconfianza entre las partes podría poner en riesgo la implementación total del plan.

