martes, agosto 18, 2026
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A 23 años de la muerte de Joaquín Balaguer: entre infraestructuras , transformaciones y narrativas que marcan la historia dominicana

Balaguer un político añorado , valorado y odiado por muchos , hoy a más de dos décadas de su ausencia física es recordado por su legado en toda RD

 

Este lunes 14 de julio hace exactamente 23 años que  falleció Joaquín Balaguer, uno de los personajes más emblemático , influyentes y controvertidos de la historia política de la República Dominicana. Tenía 95 años y, a pesar de su ceguera y avanzada edad, seguía siendo una figura activa en los escenarios de poder.

Hoy, más de dos décadas después de su muerte, su figura continúa siendo objeto de debate. ¿Fue Balaguer un visionario del desarrollo o un heredero silencioso del trujillismo? ¿El líder que trajo estabilidad o el gobernante que persiguió voces disidentes bajo una aparente calma?

Joaquín Antonio Balaguer Ricardo nació en Navarrete, Santiago, en 1906. De formación intelectual, abogado y escritor, Balaguer llegó al poder por primera vez como presidente en 1960, en los últimos años del régimen de Rafael Leónidas Trujillo, de quien fue colaborador cercano.

Tras el ajusticiamiento de Trujillo y un periodo de inestabilidad política que incluyó una guerra civil y una intervención militar estadounidense, Balaguer regresó a la presidencia en 1966. Su mandato se extendió por 12 años ininterrumpidos, hasta 1978. Luego retornaría al poder en 1986 y se mantendría hasta 1996, siendo electo tres veces más, incluso completamente ciego.

Durante sus gobiernos, Balaguer construyó una vasta red de infraestructura. Carreteras, puentes, viviendas, escuelas y presas transformaron la geografía nacional. Fue llamado “el presidente constructor” por su enfoque en las obras públicas, muchas de las cuales siguen en funcionamiento hoy.

“El progreso de los pueblos no siempre se mide por el número de libertades, sino por las obras que perduran”, llegó a decir en uno de sus discursos más recordados.

Sin embargo, su estilo autoritario dejó una marca indeleble. Durante los años 60 y 70, se documentaron cientos de desapariciones, asesinatos políticos y represión contra opositores. Balaguer rara vez abordó estos temas directamente, y muchos casos aún esperan justicia.

El periodo conocido como “Los Doce Años” (1966–1978) es recordado por el control férreo del Estado, los abusos policiales y el silenciamiento de movimientos de izquierda.

Balaguer ganó elecciones en medio de constantes denuncias de fraude. La crisis de los comicios de 1994, donde fue acusado de manipular los resultados, desencadenó una reforma constitucional que redujo su mandato a dos años y lo obligó a retirarse en 1996. Aun así, logró imponer a su sucesor: Leonel Fernández, a quien apoyó públicamente en la segunda vuelta.

El expediente sigue abierto

Aunque murió hace más de dos décadas, el legado de Balaguer sigue siendo objeto de estudio, debate y controversia. Sus obras físicas siguen en pie, pero también lo están las preguntas sobre la democracia que construyó, el precio de la estabilidad que ofreció y los derechos que quedaron en el camino.

Su partido, el Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), ha perdido fuerza, pero muchas figuras políticas actuales se formaron bajo su tutela o fueron influenciadas por su estilo pragmático y centralizador.

Entre la historia y la memoria

Joaquín Balaguer fue, para bien o para mal, un hombre que moldeó el siglo XX dominicano. En sus libros hablaba de poetas, ruiseñores y montañas, mientras en la práctica gobernaba con mano firme y mirada estratégica.

A 23 años de su partida, su figura no ha sido olvidada. Y su historia como toda figura de poder continúa incompleta, con páginas aún por escribirse.

El legado del tres veces presidente sigue dividiendo a la sociedad dominicana. Mientras unos lo recuerdan como el gran constructor, otros no olvidan las huellas del autoritarismo.

 

 

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