Irán e Israel han declarado un alto al fuego total y bilateral, tras doce días de intensos enfrentamientos que dejaron cientos de muertos y desplazados en la región. El anuncio, promovido por el expresidente estadounidense Donald Trump, contempla un proceso de desescalada en tres fases, el cual inició oficialmente a las 04:00 GMT del martes.
De acuerdo con el cronograma acordado, Irán se comprometió a detener todos los ataques a primera hora del día, seguido por una pausa israelí doce horas después. Pasadas 24 horas sin enfrentamientos, la tregua sería considerada permanente.
Sin embargo, fuentes militares de ambos países han reportado violaciones al acuerdo en las primeras horas, incluida la interceptación de varios misiles iraníes por parte del sistema de defensa israelí y represalias aéreas de las Fuerzas de Defensa de Israel contra instalaciones estratégicas cerca de Teherán.
“Estamos comprometidos con la paz, pero no toleraremos provocaciones”, declaró el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, al anunciar nuevas órdenes de ataque en respuesta a los lanzamientos iraníes.
Desde Washington, Trump expresó frustración por las violaciones al pacto que él mismo negoció:
“Ambos lados firmaron este acuerdo. El mundo está observando. Romperlo tan pronto es inaceptable”.
A pesar de estos episodios, la situación parecía estabilizarse hacia la tarde del martes, con una disminución notable de los ataques y movimiento militar. Observadores de Naciones Unidas y de Catar —mediador regional clave— continúan monitoreando el cumplimiento del alto al fuego.
Reacción internacional
La comunidad internacional ha recibido con cautela la noticia. La ONU y la Unión Europea han pedido a ambas partes “máxima contención y respeto a los compromisos asumidos”. Por su parte, Rusia y China han instado a una solución diplomática sostenible, mientras que Arabia Saudita calificó la tregua como “una oportunidad que no debe desperdiciarse”.

